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A Todos los miembros del Colegio de Abogados del Estado Lara.
DE: Jorge L. Rosell Senhenn
ASUNTO: Elecciones  Colegio 2008.
FECHA: Febrero 2008
Apreciados colegas:
Recientemente un grupo de jóvenes abogados se me acercó  a proponerme que, ante la inminencia del proceso electoral, postulara mi nombre para presidir  nuestro Colegio. La proposición me sorprendió porque desde hace más de cuatro años había hecho pública  mi decisión de no aspirar a tan honrosa posición que, pensaba, debía  corresponder a un colega joven de incuestionable actividad gremial y así lo manifesté.
      Me informaron que no constituían un grupo homogéneo, sino que formaban parte de distintos sectores que habían venido trabajando por el ideal común de garantizar la pureza de la acción gremial y por el idéntico rechazo que les inspiraba que se pudiera pretender imponer a todos fórmulas nacidas al calor de intereses sectarios y ajenos a nuestra tradición gremial y que esa idea  había encontrado amplio y entusiasta respaldo en los más  heterogéneos sectores de nuestra comunidad profesional.      Consulté a varios amigos, también vinculados de diferentes formas  en la actividad gremial, y la respuesta fue unánime: se trataba de un compromiso que no debía eludir. Recibí múltiples llamadas de numerosos colegas que, enterados de la proposición que se me había hecho, me instaban a aceptarla como un compromiso ineludible con un gremio al que he estado ligado  toda mi vida. Quienes me llamaban, ubicados en las más disímiles posiciones del amplio espectro que constituye el gremio de abogados larenses, coincidían en señalarme que el compromiso al que se me   convocaba era más obligante por la difícil hora que vive el país y la particulares circunstancias que se habían presentado dentro del Colegio.

     Debido a todo esto respondí positivamente al requerimiento del equipo que se constituyó con base en una adecuada combinación de experiencia y juventud, garantía de una fortaleza auténticamente gremial.

     Ya, al formar parte del equipo, debo declarar que no provenimos de una secta ni constituimos un grupo con pretensiones hegemónicas. Tampoco representamos una corriente ideológica que pretenda imponer un pensamiento único y dogmático. No nos cobijamos bajo una denominación grupal, sino que nos presentamos con nuestro propio nombre y nuestra propia experiencia  gremial al servicio de los derechos de todos los abogados, para hacer del Colegio una tribuna plural en  donde se discutan  abiertamente los problemas del país.

      Conozco al gremio y el gremio me conoce. Se de sus problemas y de sus angustias a través del ejercicio libre de la profesión de 1965 a 1970  y luego de más de 30 años en la Judicatura, de dos  vicepresidencias en el Colegio, un período de Bibliotecario y otro de Presidente del Tribunal Disciplinario, además de una continua actividad en el Instituto de Estudios Jurídico. También sé de su capacidad de lucha, de su vocación por el entendimiento y la armonía; de su aptitud para obtener cada vez más logros de mayor importancia y beneficios superiores.

     Mis colegas me conocen.  Saben que  la pasión sectaria y la intolerancia me son ajenas y que nos soy hombre de actitudes complacientes ante el poder en cualquiera de sus manifestaciones. Que en la judicatura, en la cátedra, en el libro y en todas la tribunas que han estado a mi alcance he sido un defensor, sin vacilaciones, de los derechos humanos, del  Estado de Derecho, de la justicia social, del  régimen de libertades públicas y en fin de la democracia abierta, participativa y pluralista, en la cual ha de contarse con un Poder Judicial independiente, independencia que defendí en dura lucha en contra de los otros poderes del Estado.

      He hecho vida gremial intensamente, inclusive al ausentarme  a Caracas para formar parte del más Alto Tribunal de la República, estando presente en actividades sociales, deportivas, culturales y académicas  de nuestro Colegio de Abogados. Por todas estas razones invito a mis colegas a acompañarme en esta lucha que, impulsada por  un credo gremial democrático, pluralista e independiente, aspira fortalecer a nuestro Colegio en su espíritu corporativo, en su vocación cívica y en su aptitud para servir a sus agremiados y a nuestra sociedad.

      En esta misma fecha los integrantes del equipo que nos postulamos para los distintos cargos a elegirse el próximo 29 de febrero, les dirigimos un mensaje colectivo con la proposición que presentamos a ustedes. 
Reciban mi cordial y afectuoso saludo,
                                       
Jorge L. Rosell Senhenn
¡GREMIALISMO AUTÉNTICO!
EXPERIENCIA Y JUVENTUD:  FORTALEZA GREMIAL.