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Autor: Jordy Enrique Moncada Cartaya 

Los tribunales de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, Tránsito y Bancario de la Jurisdicción del Área Metropolitana de Caracas se encontraban desde principios del mes de diciembre de 2008 sin despacho, es decir, sin atención al público. La inactividad del mes de diciembre de 2008 se debió a la huelga protagonizada por los trabajadores por falta de pago de vacaciones y aumento salarial de mayo de 2008 y, a partir del mes de enero de 2009 correspondió a la mudanza de la sede de los tribunales al Centro Simón Bolívar. 

Es imposible dejar de un lado en esta informal denuncia el primer error de fondo, atribuible de manera directa a los responsables de la mudanza de los tribunales en cuestión, es decir al Poder Judicial, en cabeza de la Sala Plena del Tribunal Supremo de Justicia. Nos resulta inconcebible que se decrete la mudanza de los tribunales sin tener otra sede lista, teniendo en cuenta que el Estado tiene el deber de planificación, debiendo prever este tipo de situaciones. Sería curioso preguntarle a cualquier magistrado de nuestro honorable Tribunal Supremo de Justicia si se mudarían de sus casas sin tener otra casa a donde ir. ¿Lo haría usted Dra. Morales? Otro ejemplo más de la improvisada planificación del gobierno actual, ¿cuánto más debemos soportar? 

Al parecer, los abogados debemos soportar mucho más, pues la inolvidable experiencia que tuvimos los profesionales del Derecho en esta semana, al acudir a la nueva sede de los tribunales de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, Tránsito y Bancario de la Jurisdicción del Área Metropolitana de Caracas, fue por demás bochornosa y humillante. Pocas personas imaginaban que se podía encontrar un ambiente peor al vivido por décadas en el edificio José María Vargas, de la conocida esquina de Pajaritos del centro de Caracas, lo increíble es que esas pocas personas tuvieran razón. 

El nuevo sistema presupone que se debe hacer cola para ingresar al edificio, aunque no existen ascensores, todo el acceso es mediante escaleras, la cola asumimos que será para justificar que estamos en una oficina pública, pues ya no se encuentra ninguna en la que no se tenga que hacer cola para ingresar. Una vez superada la absurda cola para ingresar, los usuarios para introducir una diligencia o escrito en un tribunal, tardarán cerca de cuatro (4) horas, si se corre con suerte. No existe nada más parecido a una oficina de extranjería de algún país del tercer mundo, que el archivo de los nuevos tribunales, en donde una vez solicitado el número, el solicitante dispondrá del tiempo suficiente para ir a Los Cortijos, luego al TSJ, volver y tener que esperar al menos dos (2) horas más para ser atendido. Los abogados, los asistentes legales y cualquier persona que tenga que realizar cualquier gestión ante los tribunales antes mencionados, tenemos que afrontar una penosa apertura de tribunales, que vulnera nuestro derecho al acceso a la justicia, o ¿es posible afirmar que los tribunales de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, Tránsito y Bancario de la Jurisdicción del Área Metropolitana de Caracas garantizan el acceso a la justicia? 

Sin embargo, lo que más nos preocupa no es la ineficiencia del Poder Judicial para organizar el sistema de justicia y garantizar el acceso a ella, lo que realmente nos alarma es el silencio cómplice de las firmas de abogados, de los abogados en el libre ejercicio, ¿será que tienen intereses que proteger?, ¿será que las personas llamadas a defender las injusticias, prefieren callar ante éstas para asegurar asesorías?, ¿será que olvidarán sus principios por intereses plenamente mercantilistas? 

Desde este espacio nos solidarizamos con todos aquellos que tienen que acudir a los tribunales mencionados, así como con sus propios trabajadores, quienes están en la posición más difícil en este problema. Levantamos la voz de protesta desde esta humilde tribuna, entendiendo que si no defendemos nuestros derechos, difícilmente podremos defender los de otros. 

jordyenrique @ gmail.com