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Por: Fernando M. Fernández 

Derecho a la educación

El desarrollo humano será sustentable cuando el Estado comprenda esta dinámica.

El acceso al conocimiento es un derecho humano. Eso se logra mediante una educación de calidad para todos/as. Para obtener conocimiento es imprescindible invertir mucho dinero. La educación, desde la infancia, requiere de un círculo virtuoso de calidad que permita aprender, desaprender y reaprender.

Este derecho humano es universal, interdependiente, indivisible, inalienable, irrenunciable, inviolable e igual a todos los demás derechos. Esto es lo que legitima el reclamo de quienes desean lo mejor para sus hijos y, en consecuencia, para el país. El Estado tiene el deber de invertir mucho más en la educación pública y permitir a los padres que hagan lo propio


La LOCTI está vigente desde el 3 de agosto de 2005. El derecho y deber de invertir en conocimientos comenzó a materializarse desde el 1° de enero de 2006. Falta que la educación básica y el bachillerato se incorporen al sistema.

La LOCTI es una nueva herramienta para la educación. El talento humano de las empresas y universidades se encarga de producir el conocimiento que las escuelas necesitan. La escuela forja al futuro profesional. Así, el acceso al conocimiento se convierte en un tema vital. En consecuencia, el Estado debe permitir que escuelas y padres inviertan lo necesario en la educación de sus hijos. Las grandes empresas pueden desarrollar proyectos centrados en la educación de los hijos de sus empleados o en la escuela pública más cercana al negocio.

En fin, el círculo virtuoso del conocimiento se traduce en generación, uso, circulación, gestión y aplicación del conocimiento, lo cual requiere de mucha inversión en educación de calidad desde la infancia. El desarrollo humano será sustentable cuando el Estado comprenda esta dinámica.

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