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EL COMERCIO ELECTRONICO INSTRUMENTO DE INTEGRACION O DE EXCLUSION?
Autor: Tiuna BENITO-FERNANDEZ Asesor Técnico Principal Proyecto SIDUNEA-Venezuela Asesor Internacional UNCTAD-SITE Ginebra-Suiza

EL COMERCIO ELECTRONICO

INSTRUMENTO DE INTEGRACION O DE EXCLUSION?

 

 

El comercio de bienes y servicios ha tomado una nueva dimensión con la realización de transacciones a través de las llamadas autopistas cibernéticas, constituyéndose un mercado virtual que aspira a consolidar el concepto de la aldea global dirigida por los poseedores del know how, pero donde todavía una gran capa de la población mundial queda excluida.

 

La rápida difusión de las cualidades y beneficios que ofrece Internet ha impulsado el aumento de computadoras en regiones de poco acceso a los servicios de telecomunicaciones.  Pero se deberán superar algunas barreras de acceso a los mercados antes de poder disfrutar de las ventajas que ofrece este medio.

 

Los datos de la población de usuarios que dominan Internet presentan a Estados Unidos, Canadá, Europa, Asia y Oceanía como regiones que se mantienen muy por encima de Africa y América Latina según los estudios, estadísticas y encuestas realizadas. Las proyecciones indican que de una población actual de tres millones de usuarios entre las dos últimas regiones, se espera que aumentará a 8 millones para finales del año 2000.

 

Es indudable que para América Latina y el Caribe, los servicios de telecomunicación representan un instrumento de integración en el proceso de globalización de las economías y el comercio, en la actualidad impulsado por un pequeño y activo grupo del sector privado o consumidores individuales que utilizan los medios electrónicos para difundir y vender sus productos y servicios.

 

Pero una plataforma más formal como Internet también es el instrumento que utilizan los gobiernos para promover licitaciones, agilizar las compras, proceder a la liquidación de impuestos, facilitar los trámites de pagos y cobranzas.  En el campo de la administración fiscal, los gastos se ven altamente reducidos con Internet y el intercambio electrónico de datos, facilitando la gestión sobre el impuesto sobre la renta, el impuesto sobre las ventas y los derechos de aduanas.  Puede citarse el caso de Chile, donde el 80% de los trámites aduaneros se realiza por vía electrónica, mientras que su servicio de impuestos internos recibe las declaraciones de empresarios vía Internet.

 

Hasta ahora, la formación de recursos humanos para el manejo del comercio electrónico en la región se ha limitado a conferencias, seminarios financiados por compañías, difusión de artículos en revistas especializadas y la formación que brindan los proveedores de equipos de computadoras, confinándose el mercado a una comunidad de empresarios (CHARLES, 1998: 8).  América Latina y el Caribe se verá forzada a crear una cultura de comercio tecnológico al alcance de todos y para ello deberá acelerar la capacitación de recursos humanos.

 

Ante la competencia existente por las nuevas tecnologías en la expansión del comercio, los países miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC) solicitaron un estudio exhaustivo para identificar los vínculos existentes entre el comercio electrónico y los contenidos de los debates de los Comités y Grupos de Trabajo que tienen lugar en Ginebra-Suiza.

 

Estados Unidos ha representado el principal promotor de la utilización de Internet, y ha exhortado a que respondamos a la era de la información acordando una posición común a favor de la liberalización de impuestos aduaneros en las transacciones comerciales electrónicas.  En su acción ha sido fuertemente apoyado por los países que sostienen el proceso de liberalización y globalización de las economías.

 

Finalmente, el Consejo General de la OMC adoptó el año pasado la declaración sobre el Comercio Electrónico Mundial en la cual se estableció un período de transición, y en la que se resalta que: “…sin perjuicio de los resultados del programa de trabajo ni de los derechos y obligaciones que incumben a los Miembros en virtud de los acuerdos de la OMC… los Miembros mantendrán su práctica actual de no imponer derechos de aduana a las transmisiones electrónicas”.   Este acuerdo tendrá vigencia hasta la próxima Conferencia Ministerial de la OMC prevista para este año. 

 

Los países en desarrollo acordaron mantener el status quo del comercio electrónico, pero con cierta incertidumbre sobre las consecuencias que el mismo generará en el futuro.

 

La información existente sobre el tema proviene básicamente de los países desarrollados, muy a pesar de los esfuerzos de algunas organizaciones internacionales en difundir una información más objetiva y ofrecer programas que impulsen el desarrollo del comercio electrónico.  Estados Unidos, la Unión Europea, Japón y la Organización Económica para la Cooperación y el Desarrollo (OECD) han trazado las directrices generales sobre el marco regulatorio del comercio electrónico, el cual se encuentra actualmente en una fase piloto y cuyo objetivo es permitir el libre flujo de programas de informática y bienes electrónicos suministrados a través de Internet.  Los ejemplos sobre la evolución de este medio de transacción se limita a la experiencia práctica especializada de algunos países.

 

Crear una plataforma conceptual y política que refleje los intereses y especificidades de los países en desarrollo en un marco mundial para el comercio electrónico, es necesario pero no será fácil. Quizás el temor compartido por autoridades oficiales ante este tema parte de la idea de que el  comercio electrónico incita a creer en el fin de los mercados nacionales, y quizás también represente un mundo económico digital sin control donde los riesgos de fraudes y lavado de dinero pueden aumentar.  El efectivo electrónico es anónimo y los gobiernos no tienen ningún instrumento para llevar a cabo auditorías que registren su procedencia (KOBRIN, 1997).  Los controles gubernamentales centrales sobre la economía se pierden.  Es entonces cuando se presenta la ambigüedad de conceptos que todavía no están claros en la globalización de las economías, y se propone reconsiderar la definición del papel de una economía liberal de mercado, la importancia de las fronteras, la geografía política y otras interrogantes de aspecto financiero que concierne a los gobiernos.

 

1.                 SIN ARANCELES Y CON EFECTIVO DIGITAL:

 

El progreso de la OMC en esta área se registrará al codificar las prácticas actuales para asegurar la continuación de transmisiones electrónicas sin tributación aduanera por importación”.  Sobre la base de que el Acuerdo General de Comercio de Servicios de la OMC todavía no establece un sistema armonizado de tarifas en lo que concierne al comercio electronico. En 1984, el presidente del Comité en valoración de aduanas del GATT ya había resaltado que los software podían transmitirse por cable o vía satélite.  En aquella época no se hizo mención a la aplicación de aranceles aduaneros.  Bajo este argumento, el esquema arancelario nacional de los Estados Unidos especifica que las transmisiones de telecomunicación no son considerados como productos.

 

El aporte inicial de la OMC al desarrollo de la infraestructura electrónica global han sido el Acuerdo de Tecnología de la Información y el Acuerdo en Telecomunicaciones Básicas.  Estos acuerdos tendrán un impacto favorable sobre las redes de comunicación global al estimular la competencia, reducir costos y crear nuevas oportunidades de inversión extranjera.  Por otra parte, durante 1998 la OMC concentró gran parte de sus análisis al impacto del comercio electrónico en áreas vinculadas al Acuerdo General de Tarifas de Servicios, la Contratación Pública y la Facilitación de Comercio.  Asimismo, hizo énfasis en casos prácticos de diferentes países que proporcionaron una visión general positiva del comercio electrónico  como facilitador de información e instrumentos  para acelerar las transacciones.

 

Según la Organización Mundial de Aduanas, es a los países a los que corresponde, principalmente, definir una política nacional sobre las transmisiones electrónicas que no han sido aún codificadas ni definidas como producto o servicio.  De proceder a la tributación del comercio electrónico deberá proveerse un marco legal que inspire claridad y transparencia.

 

Si las transacciones electrónicas de bienes y servicios entregados electrónicamente mediante Internet no se grana, ello dará a este medio una ventaja considerable sobre otros que si son gravados y permitirá evadir el impuesto sobre el valor añadido (IVA), aumentando su atractivo tanto para los vendedores como para los compradores. Aquellas mercancías solicitadas a través de Internet y entregadas por correo normal están sujetos a aranceles aduaneros por importación, por lo que su costo aumenta y es mas ineficaz (OMC 1998).

 

Por otra parte, el potencial de rapidez y el anonimato de las transacciones electrónicas creará nuevas posibilidades de evasión de impuestos.  Salvaguardar los ingresos y evitar las extorsiones del mercado son dos sensibles para los gobiernos y ello incentiva la revisión y actualización de las legislaciones.  El concepto de territorialidad que destaca el sistema de tributación directa (residencia y fuente de ingreso) tendrá que ser revisado a la luz de los desarrollos comercial y tecnológico.  Con Internet será difícil identificar los flujos de ingreso por país.

 

La disminución de la importancia sobre la jurisdicción geográfica tiende a prestar confusión sobre la procedencia de los capitales, jurisdicción de legislaciones y la localización de instituciones financieras.  El dinero electrónico y las transacciones comerciales electrónicas presentan un panorama de asimetrías económicas y políticas entre un mundo económico integrado y territorios de naciones Estado, y entre el cyberespacio y el espacio geográficos.

 

II.                   ALGUNOS RETOS:

 

El reto para los países en desarrollo y economías en transición aumenta con la presión de integrar la utilización de las tecnologías de información al Sistema Multilateral de Comercio.  Las interrogantes de los países se basan también en la definición del tipo de demanda de bienes y servicios, la estructura del mercado, la competencia, las nuevas formas de negociación, los nuevos flujos de comercio y la entrega de productos, anticipando así los fuertes cambios en el comercio de los países.

 

Los gobiernos se enfrentan a la experiencia innovadora de cada país en esta área, lo que dificulta la formulación de políticas de prevención para el manejo de situaciones imprevistas y reforzadas, entre otros, por la proliferación de nuevos productos y servicios, un aumento en la demanda de computadoras, software, proveedores de acceso a la red, programadores y creadores de websites.  Esta mano de obra calificada emergente afectará los sectores de trabajo en el comercio tradicional de intermediarios y, por ende, el empleo puede verse afectado negativamente.

 

La autopista de la información electrónica es promovida como un medio para igualar los desequilibrios existentes en una economía mundial sin fronteras geográficas o políticas.  Para lograr una plataforma del comercio electrónico en América Latina y el Caribe u otras regiones en vías de desarrollo, la desigualdad del acceso, las formas de conexión, los costos y los recursos humanos y financieros tienen que ser identificadas (UNTACD: 1998).

 

Es cierto que a través de las vías electrónicas la difusión de información sobre comercio proveniente de los países en desarrollo tiene un efecto inmediato.  Ello ha sido comprobado especialmente por las pequeñas y medianas empresas que antes no tenían acceso a la información.  No obstante, la infraestructura de Internet y la evaluación del comercio ha sido creado como una empresa de economía privada dependiente de una tecnología e información casi propia de los países industrializados.

 

Este hecho es contrario a las frecuentes declaraciones sobre vías de información libres que reducirán la brecha entre los que poseen y aquellos desposeídos de acceso al conocimiento, la educación, la salud, etc., en particular si tomamos en cuenta que el nivel de infraestructura de telecomunicaciones en los países en desarrollo y países menos adelantados es muy diversa.  El acceso a líneas de teléfono se mantiene como un requisito básico para la expansión del comercio electrónico, el cual está diseñado en función de los intereses, necesidades e ingresos de los sectores mas avanzados de la sociedad, y se impone como un medio de información intensivo que reduce el papeleo y el trámite de documentos, licencias, autorizaciones y certificados y transacciones financiares o bancarias adaptados a tecnologías o software avanzados.

 

Las cifras al respecto no coinciden y son aproximativas.  Se estima que en el año 2000 habrá 300 millones de usuarios de Internet, con lo que se ampliarán el ámbito y las modalidades del comercio (OMC, 1998:10.  A menos que se alcance un acuerdo mundial sobre las bases técnicas y legales para el comercio electrónico, el comercio internacional estará inhibido en su expansión.  Los bloques de las telecomunicaciones no solo duplicarán bloques de comercio, sino que mas bien reforzarán el riesgo de convertir la globalización fragmentada en un fenómeno irreversible (LANVIN B, IN: drake: 1995).

 

La Comisión Global de la Infraestructura de la Información propone la liberalización de servicios básicos de telecomunicación en un marco competitivo, lo cual repercute positivamente sobre el sector privado y las economías en general.  Un ambiente de condiciones favorables son necesarias para atraer el capital, la tecnología y el conocimiento necesario para acelerar las mejoras en la infraestructura global de la información y el comercio electrónico.

 

Las instituciones financieras internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional recomiendan a los países privatizar sus telecomunicaciones como una de las soluciones para reducir la brecha tecnológica con los países desarrollados.  En la medida en que continúe el aumento del tráfico en Internet, los gobiernos tendrán que agilizar los procesos de reformas a través de la privatización y liberalización.

 

En el caso de algunos países de América Central que mantienen estructuras que no responden a las necesidades básicas en telecomunicación.  El sector privado acude a proveedores particulares de transmisión de datos y ello actúa como factor de presión indirecta a los gobiernos para conseguir soluciones en el mediano o largo plazo.

 

Compañías privadas de telecomunicaciones han escogido invertir en países en desarrollo orientados por los intereses económicos que devengan, y simultáneamente ha generado resultados positivos a las inversiones.  Estas compañías asesoran a los usuarios sobre sus necesidades locales, obteniendo de esta manera una inversión mas racional y selectiva.  La telefonía celular y las oportunidades que ofrecen los satélites de órbita baja pueden contribuir a crear una dimensión en el comercio a través de la relación que se establece entre su desarrollo y las telecomunicaciones.

 

Las compañías transnacionales o usuarios que constituyen el eje en la globalización del mercado pueden servir de apoyo a proyectos pilotos sobre comercio electrónico en zonas rurales y también urbanas.  Estas empresas representan motores en un terreno sin reglas y con posibilidades de devengar altos y mutuos beneficios.  Hay millones de negocios en los países industrializados que monopolizan u oligopolizan el sector de medios y comunicación.  Poseen software y hardware que controlan el mundo de la imagen y mensajería desde su concepción hasta la entrega del producto a los usuarios y audiencias, tanto en sus mercados nacionales como internacionales.  Time Warner, Viacom, Hearst, Bell Atlantic, Sega, U.S.West, Microsoft, AT&T, IBM, Comcast y Telef-Comunicatios Inc (SCHILLER, H: 1996) experimentan sistemas de servicio completos en comunicación y luchan por una posición ventajosa en los mercados la cual, en ocasiones, es obtenida a través de alianzas estratégicas o fusiones.

 

Las regiones menos desarrolladas a nivel de comercio electrónico se someten al juego político y económico que se esconde detrás de un mundo que pareciera ingobernable.  Sin una posición común regional o hemisférica que se dirija a superar las barreras actuales de acceso a los mercados, y que responsa a los problemas que afectan directamente a las economías de los países, no podrán disminuirse las brechas existentes a niveles nacional e internacional.  Sólo de esta manera los países podrán lograr equilibrios coherentes que les permitan responder a las demandas y retos que se presentan con la globalización.

 

III.                  LOS CO-ACTORES DEL COMERCIO ELECTRONICO

 

Diversas son las oportunidades que ofrecen organismos internacionales o instituciones en materia de asesoramiento para el desarrollo del comercio electrónico.  Muchos de estos programas han comenzado hace varios años, y han confrontado problemas vinculados al financiamiento, capacitación, infraestructuras de telecomunicaciones y la voluntad política de mantenimiento y sostenimiento de proyectos de desarrollo.  Bajo su dirección han registrado la experiencia de un grupo definido y palpable en el establecimiento de redes consolidadas y la plataforma de análisis sobre este tema.

 

La red TIPS – Technological Information Promotion System –fue lanzada por el Programa de Naciones Unidades para el Desarrollo (PNUD) en1995, y se ha convertido en una de las redes de información empresarial en países de América Latina, desarrollando una estrategia de alianza con los principales proveedores de Internet para brindar una cobertura mas amplia, e impulsando acuerdos en todos los países y entre las regiones.

 

La Conferencia de Naciones Unidas para el comercio y Desarrollo (UNCTAD) tiene un programa de asistencia para las Pequeñas y Medianas Empresas con el objetivo de proveerlas de instrumentos para ayudarles a elevar su eficiencia comercial, al simplificar y armonizar los procedimientos del intercambio internacional y capacitarlas para las transacciones comerciales con otras firmas.

 

El programa Red Mundial de Centros de Comercio, lanzado por la UNCTAD en 1994, cuentan hoy día con 132 Centros de Comercio a nivel  mundial.  Estos se encuentran en diferentes etapas de desarrollo y cuentan con una red de oportunidades electrónicas de negocios, conocidas como ETO´s, que se distribuyen a muy bajo costo entre unas 10.000 organizaciones conectadas al sistema en todo el mundo.

 

El programa del Sistema Aduanero Automatizado para el acceso, el control y la gestión (SIDUNEA) de la UNCTAD ha sido instalado en más 85 países aproximadamente, estableciendo así una red de aduanas automatizadas a niveles nacionales para reducir costos y tiempo en la declaración de mercancías, y proporcionar estadísticas actualizadas.  El sistema también puede ser conectado electrónicamente desde las empresas a las administraciones de aduanas.

 

El Centro de Comercio Internacional (CCI) contribuye al desarrollo de programa sobre el comercio electrónico.  Ha impartido entrenamiento sobre información comercial y el uso de Internet para las oportunidades de negocios, y promueve el mercadeo de productos de países en desarrollo mediante ferias virtuales.  El proyecto inicial se basé en productos artesanales y se procura extenderlos hacia otros sectores.

 

La Comisión de Naciones Unidas para la Legislación del Comercio Internacional, mejor conocida con UNCITRSL, presentó en 1996 un modelo de ley sobre el comercio electrónico que establece normas, reglamentos y estándares legales.  Igualmente, la Organización Mundial de Propiedad Intelectual, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), el G7, UNESCO, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) son activos en la investigación de diversos aspectos relacionados con la evolución de este sector.

 

La OMC podría contribuir a impulsar las inversiones en países en desarrollo mediante el uso de las tecnologías de información y fortalecimiento del concepto del comercio electrónico bajo los parámetros de la coherencia, la transparencia y la coordinación.

 

IV.               EL OESTE SALVAJE DEL COMERCIO ELECTRONICO

 

En el año 2000, los Estados Unidos lanzaron el comercio electrónico en toda su capacidad.  Es por ello que parte del marco regulador de éste ya tiene sus bases prediseñadas y presenta algunos principios para el comercio electrónico internacional sin barreras arancelarias.

 

“Internet debe ser una zona de libre comercio mundial donde los gobiernos no se encuentren en medio del camino”, dijo Clinton en un discurso sobre la Iniciativa del Comercio Electrónico, en cuya ocasión también solicitó al sector privado aumentar la autorregulación de este medio.  Al describir el mundo de Internet como el “oeste salvaje de la economía mundial” reconoció los riesgos que podría acarrear el bloquear el progreso del crecimiento económico.  Como estrategia preventiva propuso continuar la revisión de acuerdos y principios existentes que puedan frenar el comercio electrónico.

 

Estados Unidos es un pionero en la promoción de las telecomunicaciones, y tiene razones económicas inmediatas para impulsar la integración de los países.  Estos intereses tienen implicaciones que van desde el aspecto nacional, bilateral, regional hasta el multilateral.

 

El comercio electrónico generará, a corto plazo, beneficios sustanciales a los productos de equipos de telecomunicaciones y proveedores de servicios de telecomunicaciones de empresas americanas.

 

A mediano plazo, atraerá progresos en las firmas americanas que alcanzarán rápidamente altos niveles de eficiencia en producción y comercio, aceptarán las normas que rijan el comercio electrónico, y respetarán las directrices internacionales sobre la propiedad intelectual en los flujos de información, la confidencialidad y las redes de seguridad.  8DRAKE, William: 1995).

 

En general, existe un gran apoyo mundial para que se hagan avances en las autopistas de la información, pero uno de los grandes problemas es que pocos saben lo que esto significa.  El bombardeo de publicidad a través de los medios de comunicación han promovido a Internet y al comercio electrónico como algo positivo y por ello han tenido un impulso extraordinario.

 

El comercio electrónico posee tres características: a) es una vía de información constante e intensiva para el comercio, b) requiere de transacciones mínimas y c) promueve la movilidad de los factores de producción.  Pueden integrar a los actores del comercio mundial, pero igualmente puede ser un elemento de marginalización para quienes no se adapten a las nuevas tecnologías.

 

Las áreas sensibles del comercio electrónico se discuten internacionalmente, entre ellas las políticas relacionadas con la desregulación en el sector de las telecomunicaciones, la protección de la propiedad intelectual, de la seguridad y de la privacidad.  Se buscan soluciones a la tributación aduanera, a las transacciones a través de las fronteras, y a los sistemas de pago electrónico y estándares técnicos.

 

Este conjunto de temas revela la necesidad de una política conceptual que refleje los intereses de los países en desarrollo, en el marco general del comercio electrónico, y mas cuando los gobiernos fuertemente impulsados por el sector privado de Estados Unidos, la Unión Europea, Japón y otros países desarrollados han avanzado a grandes pasos en las políticas del comercio electrónico y la mención a países en desarrollo es a veces someramente política.

 

“Tenemos que prevenir que la actual brecha tecnológica no se convierta en la línea divisoria entre el expansivo Norte y el Sur pobre.  Sin las medidas necesarias, la globalización del comercio no tendrá lugar al discriminar las partes del mundo que también pueden contribuir al desarrollo y crecimiento de las economías en áreas de servicios financieros, seguro, banca, viajes, entretenimiento, música, publicidad, mercadeo, medios de comunicación, así con servicios médicos, inmobiliarios, legales y de negocios en general.

 

En la necesidad de lograr una posición común sobre el comercio deben tomarse en cuenta los efectos que el mismo tendrá sobre el empleo, la productividad, los intercambios y el crecimiento económico.  Medir el comercio electrónico aún es difícil, dada la imprecisión de datos existentes al respecto.  Las cifras mundiales sobre los usuarios de Internet demuestran que el comercio electrónico aún se encuentra en estado embrionario, y la dinámica del mercado todavía está tomando una forma que los países deberán tomar en cuenta en la formulación de políticas.

 

Internet o el comercio electrónico proporciona una fuente de recursos autogeneradora que nos enfrenta no ya a una carencia de acceso a la información y al comercio virtual, sino al riesgo de ahogarnos en ellos.

 

 

Tiuna BENITO-FERNANDEZ

Asesor Técnico Principal

Proyecto SIDUNEA-Venezuela

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