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Hoy es Viernes Santo, 2 de abril de 2010. La forzada reclusión en un calabozo del Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN, antes DISIP), policía política del régimen, sirve para reflexionar sobre algunas cosas fundamentales.

Muerte y resurrección del Señor

La primera se refiere a la Semana Mayor. La entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, Domingo de Ramos, la inmediata pasión, muerte y resurrección, son mandatos de vida que nos obligan a continuar siendo fieles a sus enseñanzas y a su ejemplo. Principios y valores eternos, sustento de la dignidad de la persona humana, fundamentales para su existencia, independientemente de la condición social y política. Hoy tienen más vigencia que nunca. Cristo murió en la Cruz por nosotros y para nosotros. Resucitó al tercer día, para no morir jamás.

¿A qué le teme Chávez?

La segunda tiene que ver con la dramática coyuntura que vive la Patria. ¿Porque estoy aquí? ¿Qué tenebroso misterio se esconde alrededor de quienes dictaron la orden? ¿A qué le teme tanto el presidente Chávez?, supremo responsable de tamaño despropósito. Yo no he matado, no he robado, nunca he provocado daños físicos o morales a terceros. He sido, eso sí, un guerrero por la libertad y la democracia a tiempo completo desde que tengo uso de razón, en todas las circunstancias de la vida.

Pronto aprendí a olvidar los triunfos, han sido muchos, y las derrotas, pocas, pero dolorosas algunas. No tengo heridas abiertas, ni cicatrices del pasado que condicionen el presente, ni el futuro. Por eso y mucho más, la detención es un reflejo fiel de la naturaleza del régimen. Un nuevo, ilegal y cobarde abuso de poder para intimidar las voces de protesta que se multiplican, silenciar medios de comunicación y liquidar la libertad de expresión. La expresión más perversa de la cobardía es el abuso de poder. Se hace presente, en este caso, para sentar un nuevo y calificado precedente de criminalización penal de la oposición. Pero, este Presidente elegido constitucionalmente para un período de cinco años, sin reelección, lleva once de ejercicio, valiéndose de trampas, trucos y maniobras fraudulentas para burlar el orden constitucional y nuestras costumbres, no ha coronado el propósito de destruir la República y sustituirla por un estado comunista a la cubana, por la resistencia, activa y pasiva, de un pueblo que rechaza este socialismo comunistoide. La protesta crece. Está cada día más solo y aislado nacional e internacionalmente. Rodeado de corifeos ineficientes, corrompidos y corruptores, pero aún cuenta con alabarderos insignes para cumplir las instrucciones del gobierno cubano-venezolano que tenemos. Empieza a darse cuenta que la Venezuela decente no tiene miedo. Está harta y fatigada. Tengo la seguridad de que la luz prevalecerá sobre las sombras de un tiempo nefasto.

El valor de la familia

Un tercer aspecto que quiero resaltar, es la familia. Mis seis hijos y ya casi catorce nietos, son el mayor aporte que mi señora Cuchi, como le dicen cariñosamente, y yo, le hemos hecho al país. También una compensación invalorable de Dios y de la vida. A eso sumamos la férrea unidad de toda la familia Álvarez y de la familia Espinosa. Núcleos enormes de férrea formación cristiana, levantados con el ejemplo de nuestros mayores, y el cuidado infinito de las mujeres que las integran. A mis hijos los he visto actuar en estos días. Serios, firmes, leales a una causa, entregados de lleno a la batalla para establecer la verdad sobre la mentira y la hipocresía. No he vivido en vano. Incluso, en medio de estas circunstancias, puedo decir que soy un hombre feliz, afortunado y en deuda por los bienes recibidos.

Las solidaridades

A pesar de mi ya prolongada presencia en la vida pública, dentro y fuera del país, me ha sorprendido la rápida solidaridad, cuantitativa y cualitativa de propios y extraños. Amigos, compañeros de luchas políticas, adversarios pasados y presentes incluidos algunos irreductibles, han levantado con indignación sus voces de protesta. Apoyan el derecho a opinar que me asiste, la presunción de inocencia y el derecho a ser juzgado en libertad y sin ventajas ilegales, para sentar precedentes útiles para el futuro democrático. He ratificado y ratifico todo cuanto he dicho, incluso el emplazamiento hecho al presidente para que debatamos, dentro o fuera de los tribunales, sobre los peligros existentes con relación al terrorismo, al narcotráfico y a las violaciones sistemáticas de los derechos humanos.

Quizás por la importancia de estos puntos, también por tener cerca de cinco décadas de actividades en el plano continental y mundial, la comunidad internacional se ha pronunciado categórica, sin esguinces, sin apelar a recursos diplomáticos. Organizaciones formales e informales especializados en los tres asuntos, gobiernos y oposiciones de distintos países, personalidades de la política, de las ciencias, del deporte, de la cultura y de las artes, centrales políticas internacionales de izquierda, de centro y de derecha, se han pronunciado exigiendo mi inmediata libertad. Lo agradezco. El compromiso de seguir adelante crece para estar la altura del apoyo de tantos que, en tantas partes del mundo, ríen con tristeza y pena, cuando voceros del régimen me califican de “delincuente común”. Esto incluye a quien, en hora menguada, ejerce el cargo de Fiscal General de la República, simple instrumento de represión política.

El caso especial de la Región Zuliana

No estaría completa esta sintética relación de los sentimientos, sin unas consideraciones relativas al Zulia. El amor, la solidaridad y el activo respaldo del pueblo, superan todo podía esperar. Nací, crecí, estudie, me hice dirigente, me gradué y me casé en Maracaibo. Como deportista y político, desde muy joven aprendí a conocer esta portentosa Región. Municipios, parroquias, barrios, instituciones, personalidades conocidas y anónimas, para el gran público, dentro y fuera de la política y del deporte, fuimos construyendo lazos indisolubles de amistad, solidaridad y, sobre todo, de comprensión entre todos. En estas horas difíciles, esos lazos invisibles se han hecho presentes, con mucha fuerza, en sus particulares manifestaciones individuales, familiares y colectivas. Siento el ánimo reforzado para seguir siendo fiel al Zulia y su gente, el compromiso mayor de lo que me resta de vida. Donde quiera que me pare, sentiré el orgullo y la responsabilidad de ser hijo de esta tierra, curtido por su sol, orientado por la luz del Catatumbo, y quien, como todos, también le reza a Jesucristo y se inclina respetuoso ante La Chinita.

He gobernado al Zulia, pero también he sido gobernado por los ustedes, los zulianos, mucho más de lo que desprevenidamente puede percibirse. Han aplaudido lo bueno y han sido severos críticos de errores y omisiones. Repaso la película de todos estos años. Jamás los defraudaré. Profundizaremos la lucha por la descentralización, por la autonomía del Zulia en los términos constitucionales, por la honestidad, por el crecimiento económico y el progreso social, por la seguridad de las personas y los bienes, y en fin, por el bienestar y la felicidad de los zulianos.

DEUTERONOMIO, 32-35

“… a su tiempo el pie de ellos resbalará, porque el día de su calamidad está cerca; ya se apresura lo que les está pasando”.

ROMANOS, 11-12

“La Noche avanza y va a llegar el día. Dejemos, pues, las obras de las tinieblas y revistámonos de las armas de la Luz”.

Los abrazo con el corazón,

Oswaldo Álvarez Paz

oalvarezpaz@ gmail.com  Viernes, 2 de abril de 2010

LA VERDAD, Maracaibo