Por Raymond J. Orta M.
La mayoría de los usuarios de computación sabemos, que la mejor prueba de que se envío un mensaje de datos, es que enviemos un  correo-e  y el destinatario nos conteste la misma carta, la cual recibimos por lo general el texto original en la parte inferior del mismo en nuestra bandeja de entrada constituyéndose en una especie de acuse de recibo.

¿Pero que pasa si el destinatario no contesta?