Al haber analizado, algunos aspectos que configuran al Derecho Procesal de Protección a la Infancia y Adolescencia, se va observando la complejidad y responsabilidad que comprende la materia; es usual oír que ejercer ante los tribunales de protección es “sencillo” pero al ir observando las múltiples aristas del derecho adjetivo y sobretodo la necesidad de no circunscribir solamente la labor del abogado privado al manejo del concepto jurídico “interés superior del niño” debe existir mayor responsabilidad y entrega, así como una mayor indagatoria en el ámbito de estudio del proceso en protección, ante su influencia social (laboral) y privada (civil) pero siempre dando mayor preeminencia a la primera. En algunos escritorios jurídicos o bufetes, el ejercicio de la materia de protección es atribuida a los abogados noveles, dado que se considera sencilla su ejecución por lo que en apariencia representa sus instituciones, sin embargo ante la presencia del fuero atrayente y las particularidades propias del procedimiento el abogado privado no debe ni puede conformarse por lo que es necesario un mayor estudio e indagatoria; en próximas entregas se seguirá hablando sobre la temática, pero más orientada al ámbito administrativo y penal.

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