Por: Gerardo Fernandez

Los magistrados designados en su gran mayoría no cumplen con los requisitos constitucionales

A toda carrera el régimen nombró a los magistrados para tratar de asegurarse el control del TSJ por los próximos años. La inconstitucionalidad, la ilegitimidad, el abuso, la desviación de poder y la carencia de democracia y pluralismo caracterizan esos nombramientos.

El tiempo y la dinámica política del país pasarán la factura. Mientras tanto la democracia y sus principios fundamentales, la separación de poderes y la autonomía e independencia del poder judicial reciben otro duro golpe.

El proceso de designación está viciado desde que la ley del TSJ inconstitucionalmente establece, que el Comité de Postulaciones Judiciales, órgano encargado de hacer la primera selección de candidatos, está conformado y controlado por los diputados de la AN. La Constitución señala expresamente que el comité debe estar conformado por la sociedad civil. Los diputados no son sociedad civil. No obstante, dicho comité estaba constituido por diputados y supuestos miembros de la sociedad civil que responden al régimen, requisito para formar parte del mismo.

Los magistrados designados en su gran mayoría no cumplen con los requisitos constitucionales y legales para ser magistrados y son desconocidos en el mundo jurídico y académico.

La designación la concreta una AN que no representa al país y que no goza de legitimidad democrática. Se ha debido esperar a la AN que asume en enero, para generar un consenso democrático legitimado que garantizara un Poder Judicial autónomo, independiente y profesional.

La AN designó magistrados que son "cuadros políticos del régimen". Los magistrados designados no gozarán de la legitimad y de la confianza nacional, para hacer de la Constitución una plastilina que se adapta a conveniencia.

Eso será efímero, aunque hoy den la sensación de poder omnímodo y omnipresente. La mejor demostración es que tuvieron que pegar la carrera para hacer la designación lo más rápido posible, porque para después es tarde.

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