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Como es del conocimiento público, el pasado 10 de diciembre el Tribunal de Control 31 de Caracas, a cargo de la Juez María Lourdes Afiuni, me otorgó una medida de libertad condicional, luego de estar detenido “preventivamente” sin ser juzgado durante 2 años y 10 meses. Lamentablemente, el gobierno venezolano intenta hacer creer que una decisión autónoma de la Juez Afiuni es producto de corrupción y componendas. En efecto, tristemente, en Venezuela el cumplimiento de la Ley se ha vuelto sospechoso y quien se atreve a seguirla y obedecerla se expone a ser “fusilado” moral y públicamente. Mi primer pensamiento va hacia esa juez valiente, recientemente designada para la atención de mi caso, a quien conocí el día de mi presentación en su Tribunal; y quien hoy paga con cárcel su independencia, exponiendo crudamente ante el mundo la verdad del sistema judicial venezolano; y mi sentimiento solidario a las decenas de presos políticos que hoy están en nuestras cárceles por pensar distinto y expresarlo públicamente.

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