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Alberto Arteaga Sánchez



Hemos retrocedido a etapas que creíamos superadas del viejo régimen inquisitivo


A 10 años de la Constitución y del COPP, instrumentos que consagran las garantías judiciales, esto es el debido proceso, el panorama no es de celebración, sino de triste conmemoración y recordatorio de textos amarillentos, permanentemente violados, en forma tal que puede decirse que, en lugar de avanzar, hemos retrocedido a etapas que creíamos superadas del viejo régimen inquisitivo, instaurada de nuevo la práctica vieja y nefasta de utilizar el enjuiciamiento penal como sanción, centrado en la privación de libertad que se aplica como pena anticipada.

La "justicia penal" de este nuevo siglo se ha convertido en el instrumento por excelencia para perseguir y encarcelar a los adversarios políticos.

Mientras no respetemos el derecho a la defensa, a la presunción de inocencia, a un proceso sin dilaciones indebidas y a la aplicación de penas que no impliquen tratos crueles e infamantes, no podemos hablar en Venezuela de respeto a los Derechos Humanos.

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