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LA MORAL DEL ABOGADO

"¡He aquí el magno, el dramático problema! ¿Cuáles son el peso y el alcance de la ética en nuestro ministerio? ¿En qué punto nuestra libertad de juicio y de conciencia ha de quedar constreñida por esos imperativos indefinidos, inconsútiles, sin títulos ni sanción y que, sin embargo son el eje del mundo?... (Omissis)

… Suele sostenerse que la condición predominante en la abogacía es el ingenio. El muchacho listo es la más común simiente de abogado, por que se presume que su misión es defender con igual desenfado el pro que el contra y, a fuerza de agilidad mental, hacer ver lo blanco negro. Si la abogacía fuere eso, no habría menester que pudiese igualarla en vileza… (Omissis)

… Por fortuna ocurre todo lo contrario. La abogacía no se cimenta en la lucidez del ingenio, sino en la rectitud de la conciencia. Esa es la piedra angular; lo demás con ser muy interesante, tiene caracteres adjetivos y secundarios.
Despréndese de ahí que el momento crítico para la ética abogacil es el de aceptar o repeler el asunto. En lo mas o menos tupido del cernedor van comprometidos, la paz social, el prestigio personal y hasta la rendición de cuentas en la Eternidad… (Omissis)

…Primero.- Duda sobre la moralidad intrínseca del negocio. El problema es sencillo de resolver. Como la responsabilidad es nuestra, a nuestro criterio hemos de atenernos y sólo por el nos hemos de guiar. Malo será que erremos y defendamos como moral lo que no lo es; pero si nos hemos equivocado de buena fe, podemos estar tranquilos. Adviértase que he confiado la solución del conflicto al criterio y no al estudio. Quien busca en los libros el aquietamiento de la conciencia, suele ir hipócritamente a cohonestar la indelicadeza para beneficio del interés… (Omissis)

…Segundo.- Pugna entre la moral y la ley. Empiezo por creer que no es tan frecuente como suele suponerse. Cuando en verdad y serenamente descubrimos un claro aspecto moral en un problema, raro ha de ser que, con mas o menos trabajo, no encontremos para el la fórmula amparadora en las leyes. Si no la hallamos debemos revisar nuestro juicio anterior, porque sería muy fácil que el caso no fuese tan claro moralmente como nos lo habíamos figurado… (Omissis)

…Tercero.- Moralidad de la causa e inmoralidad de los medios inevitables para sostenerla. Es este un conflicto frecuentísimo… y doloroso; pero su solución también se muestra clara. Hay que servir al fin bueno aunque sea con los medios malos. Por ejemplo… (Omissis) dilatar el curso de un litigio hasta que ocurra un suceso, o se encuentre un documento,… amedrentar con procedimientos extremados a un malvado que no se rendiría a los normales… (Omissis)
Todos nos hemos hallado en casos semejantes, y es no solo admisible sino loable y a veces heroico, comprometer la propia reputación usando ardides censurables para servir una finalidad buena que acaso todos ignoran menos el abogado obligado a sufrir y callar. Huelga añadir que en la calificación de esa finalidad ha de usarse la balanza de más escrupulosa precisión, pues, de otra suerte, en esa que juzgo labor abnegada encontrarían parapeto todos los trapisondistas.

Cuarto.- Licitud o ilicitud de los razonamientos. Diré mi apreciación en pocas palabras. Nunca ni por nada es lícito faltar a la verdad en la narración de los hechos… (Omissis)

…Quinto.- Oposición entre el interés del letrado y el de su cliente. No pretendo referirme a la grosera antitesis del interés pecuniario, por que eso no puede ser cuestión para ningún hombre de rudimentaria dignidad. Aludo a otras muchas incidencias de la vida profesional en que el letrado haría o diría, o dejaría de hacer o de decir tales o cuales cosas en servicio de su comodidad, de su lucimiento o de su amor propio. El conflicto se resuelve por si solo, considerando que nosotros no existimos para nosotros mismos sino para los demás, que nuestra personalidad se engarza en la de quienes se fían de nosotros, y que lo que ensalza nuestras tareas hasta la categoría del sacerdocio es, precisamente, el sacrificio de lo que nos es grato en holocausto de lo que es justo.

Sexto.- Queda por considerar una sabrosa adivinanza que Colette Iver plantea en su originalísima novela Les Dames du Palais. “Nuestro oficio ¿es hacer triunfar a la Justicia o a nuestro cliente? ¿Iluminamos al Tribunal o procuramos cegarle?”… (Omissis)

… Y ahora se erige ante nosotros la medula del problema. ¿Qué es la moral?
¡Ah pero esa no es cuestión para los abogados sino para la humanidad entera, y ha sido tratada por eximios filósofos y teólogos. Sería de evidente importunidad y de vanidad condenable dar mi parecer sobre asunto que va tan por encima de lo profesional. Además las normas morales son difíciles de juzgar por el múltiple y cambiante análisis mundano, mas no son tan raras de encontrar por el juicio propio antes de adoptar decisión… (Omissis)
… Con esto se entiende que ateniéndose cada cual a sus creencias sobre aquel particular –creencias que poseen igualmente los que no tienen ninguna, valga la paradoja- y subordinándose relativamente a las segundas, es asequible una orientación que deje tranquila la conciencia… (Omissis) Las modalidades sociales son ya más difíciles de aquilatar, por que influyen considerablemente en el juicio y ofrecen sin embargo, un apoyo flaco y tornadizo… (Omissis) Justo es, pues, reconocer al criterio individual que, en esto como en todo, necesita expansión proporcionada a la responsabilidad que asume. En otros términos, la moral tiene características de genero que todos conocemos y que a todos se nos imponen, y características de especie en las que entran por mucho la critica y el albedrío… (Omissis)"

tomado de:
EL ALMA DE LA TOGA. Angel Osorio. Brevarios de Derecho.
enviado por:
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